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sábado, 10 de marzo de 2007

Historia de animalitos II: Las bestias

Y al fin, llegó el águila, junto con sus custodias (alimañas varias), y la pradera se conmocionó, tal cual se había previsto.

Y aparecieron los bichitos, a protestar porque si, y a protestar porque no, lo importante era protestar.

Y aparecieron las bestias, esas a las que nadie quiere invitar a una cena, y vinieron a hacerse ver, como siempre, no se iban a perder la oportunidad.

Entre las fieras que concurrieron se encontraba el león, el león anarquista, ese que no escucha razones, ese que hace años quedo ciego, y ahora gruñe a todo lo que se le cruza, porque no puede ver y porque no quiere ver.

También había un gorila con su viejo traje de guerrillero, un gorila venido a menos, ya más chiquito, y con menos fuerza para gritar, pero igual gritaba, y gritaba tanto que no podía escuchar, no se daba cuenta que cuanto más alto gritaba, menos lo escuchaban. Y este gorila arrojaba cuanta cosa encontraba contra toda cosa, animada o inanimada que quedara bajo la sombra del águila.

Y que se le va a hacer, todo buen bichito sabe que las bestias no ven bien, solo ven en blanco y negro, y algunas ni siquiera eso, algunas como el león, hace rato quedaron ciegas.

Las hienas reían, disfrutaban del espectáculo, no sabían ni a que habían ido, o si pasaban por ahí, pero ahí estaban, como buenas carroñeras saben que donde hay lio hay comida, y no se iban a ir con las manos vacías.

El gran oso de pradera, tímido imitador del gran oso ruso no hizo mucho, se dedicó a observar y a recordar cuando el también era una bestia.

Por el otro lado, también habían fieras, pero de las amaestradas, un grupo de perros policias cuidaban el orden, todo para que el águila no se enterara de que en esta pradera no todos la reverenciaban.
Estos perros siempre se llevan la culpa, porque tienen fama de mordedores, y ta... es cierto que les gusta morder, pero no siempre muerden primero.

En fin hoy fue un día especial en la pradera, todos los bichitos cumplieron su papel, muchos de ellos en su total derecho, puesto que todos sabemos lo que el águila hace... y todos sabemos también que no lo va a dejar de hacer, aunque nos peleemos entre bichitos, porque al final de cuentas al águila eso también le sirve.

Al terminar el día, cuando ya las bestias dormían, cuando la noche borraba la vergüenza de muchos bichitos, un buho de esos que dicen que son sabios, mirando a la luna se preguntaba... "tanto lio pero... se habrá enterado de algo el águila ??"